El Trabajo de Cornerstones
Cornerstones Community Partnerships comenzó en 1986 como una iniciativa
de la New Mexico Community Foundation, bajo el nombre de “Churches,
Symbols of Community.” Desde entonces, esta organización ha proporcionado
asistencia técnica para la restauración de edificios históricos
a más de 200 comunidades y ha trabajado directamente en más de 50
de ellas.
Durante los 14 años de trabajo de Cornerstones se ha incrementado
significativamente el sentido de unión regional en las comunidades
de Nuevo México, porque los pobladores se involucran directamente
con los elementos históricos y religiosos que conforman sus legados
culturales. También se ha producido una revitalización de las raíces
culturales al interior de cada comunidad. El programa se basa esencialmente
en el sentido local de pertenencia, ya que para los habitantes de
estos poblados las iglesias son los medios para restaurar la identidad
cultural y fortalecer a la comunidad internamente, más aún en un
país pluricultural como lo es Estados Unidos. Los templos han formado
siempre parte de la vida de los residentes, los cuales no separan
la vida religiosa de la vida civil - sean sus raíces hispánicas
o indígenas - e incluso son los puntos tradicionales de discusión
comunitaria. Conservar estos centros implica un orgullo local sumamente
fuerte, imcrementado aún más cuando el trabajo de cada uno, y de
todos en conjunto, se ve reflejado en un contexto concreto, la preservación
y presentación de un edificio.
Esa idea de pertenencia se debe en gran medida a los programas
de capacitación para jóvenes que se han instrumentado en las poblaciones,
fundamentalmente en Doña Ana, Mora, El Pueblo de Zuni, y ahora en
Socorro, Téjas. Tales programas han repercutido en tres formas básicas
sobre la poblacón joven: 1) elevándoles el sentimiento de auto estima
y pertenencia a la comunidad, haciéndoles compromenterse con la
comunidad en tanto el resultado final depende en gran medida de
ellos, 2) creándoles fuentes de trabajo, ya que al recibir la capacitación
pueden trabajar o coordinar otros proyectos de Cornerstones, o bien
contratarse en la iniciative privada, y 3) alejándolos de algunos
problemas inherentes a la adolescencia urbana, fundamentalmente
de alcoholismo y de la drogadicción.
Los problemas propios de la conservación de los edificios de tierra
se ven resueltos de muchas y variadas maneras: se trabaja sobre
los muros deteriorados y las fallas arquitectónicas, se desmontan
los aplanados de cemento colocados en los 50’s y 60’s en la mayor
parte de las estructuras; se preparan los materiales localmente,
se hace carpintería, se re-enjarra con materiales tradicionales,
e incluso se hace un poco de arqueología. Todo el proceso es realizado
por los habitantes del lugar (jóvenes, niños, ancianos, mujeres
y hombres) y algunos voluntarios veraniegos o de tiempo completo;
y coordinado por especialistas miembros de la organizacón (arquitectos,
contratistas, arqueólogos, antropólogos, entre muchos otros), que
a su vez realizan tareas de integración comunitaria y programas
de capacitación técnica.
Por otra parte es importante destacar que se fomenta la discusión
interna y se sopesa el uso que se le dará al inmueble una vez restaurado,
ya que en varios casos – o en la mayor parte de ellos – las iglesias
por ejemplo, han sido abandonadas y existen nuevas edificaciones
religiosas en su lugar, o los templos son insuficientes para cubrir
las necesidades espirituales. Por ellos, muchas veces los lugares
históricos pasarán a ser centros comunitarios o pequeños museos
de sitio.
El programa recibe fondos de becas, de las cuales, la tercera parte
es otorgada por la iniciativa privada. La organización está compuesta
de una gran cantidad de socios, voluntarios, coordinadores comunitarios
y asesores, además del grupo administrativo, directivo y de programación.
Por cada dólar invertido se ganan cinco en el trabajo resultante
(si consideramos no sólo las aportaciones y donaciones de terceros,
sino el inmenso trabajo donado en horas que realizan los voluntarios
y los miembros de las comunidades, ya sea en la compra y preparación
de materiales, en la cocina o en la intervención directa de los
templos). Además de ello, Cornerstones se ha destacado consiguiendo
fondos de la iniciativa privada y de algunas organizaciones gubernamentales
y/o estatales, por ejemplo, desde su fundación la asociación ha
recibido apoyo ininterrumpido del “National Endowment for the Arts,”
asi como colaboraciones de “The Samuel Kress Foundation,” “The National
Trust for Historic Preservation,” “The National Park Service,” “The
Andy Warhol Foundation,” entre muchas otras dependiencias, fundaciones
y compañías.
El
esfuerzo de Cornerstones le ha valido a la organización varios premios
nacionales, debido a que no sólo realiza asesorías técnicas y trabajos
de conservación, sino a que también publica textos y manuales sobre
la preservación y conservación de arquitectura de tierra que pueden
ser consultados extensivamente por particulares y comunidades; así
como para diagnosticar y documentar alrededor de 700 iglesias históricas
en Nuevo México. En 1998, Cornerstones publíco el “Adobe Architecture
Conservation Handbook,”una guía ilustrada de 175 páginas. Este libro
pretende enseñar a los mayordomos, miembros de comunidades, voluntarios,
contratistas, y jóvenes en el cuidado de sus estructuras históricas
de adobe.
Algunos de los trabajos más significativos han sido realizados
en: el Templo de San José en la comunidad de Rociada Arriba, la
Iglesia de San Rafael en La Cueva; y en los templos de San Antonio,
San Gerónimo y San Acacio de las comunidades de Chacón, San Gerónimo
y Golondrinas. Por otra parte al sur del estado se desarrolló un
programa de cinco años en el poblado semiurbano de Doña Ana, en
el Templo de Nuestra Señora de la Candelaria. Otros trabajos se
han llevado a cabo en Arroyo Seco, en Rainsville (Misión del Sagrado
Corazón) y en Ojo Caliente (Iglesia de Santa Cruz); así como en
las misiones de varias reservaciones indias, entre las que destacan
la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe en Zuni Pueblo, y las iglesias
de Santa Ana Pueblo y Santa Clara Pueblo.
Asimismo, han probado efectivamente su sistema de trabajo mediante
asesorías a varias comunidades de Texas. Por ejemplo, Socorro, TX,
en donde se ha desarollado un plan de manejo para la restauración
de la Misión de la Purísima Concepción, en donde han participado
varias organizaciones no-gubernamentales, la Diocesis de El Paso
y la oficina de preservación del estado de Texas. El proyecto se
realizará con la asistencia de los jovenes de la comunidad un proyecto
similar al de Doña Ana. Incluso han participado en talleres en los
estados de Coahuila y Sinaloa.